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Lucho por mi felicidad

El sentimiento de estar atrapado en un cuarto oscuro y muy estrecho parece aterrador, pero el estar atrapado en tu propia mente lo supera. Así es como te sientes cuando tienes anorexia. Cabe destacar que la anorexia es una enfermedad, no es un capricho, ni mucho menos una moda, como la mayoría de la gente lo ve. Me puedo permitir afirmar que la gente que piensa que volver a comer es mucho más fácil que dejar de comer, no sabe de lo que habla.


Primero que nada tenemos que definir que es la anorexia. “La anorexia es un trastorno de la alimentación caracterizado por un miedo patológico hacia la obesidad, que provoca una pérdida significativa de peso amenazadora para la vida y que es fruto de una decisión voluntaria de adelgazar, realizadas por una restricción drástica de la ingesta”.


Ahora bien, ¿qué significan todas estas palabrerías? Me parece algo irrelevante explicar todos los síntomas, Desde el punto de vista de alguien que la padeció, puedo confirmar que sí, si existe un miedo muy grande a subir de peso, pero no sólo es eso. Cuando tienes anorexia hay algo más, es una desgaste mental inmenso el tener que pensar cada minuto de cada día en si ya bajaste, cuánto vas a bajar, que vas a comer y cuantas calorías vas a ingerir. Es una frustración inmensa la que se vive desde que te levantas hasta que anochece. En mi opinión, no todo el mundo puede tener un desorden de alimentación. ¿Cómo consigues la resistencia y la energía para dejar de comer si todas las situaciones que implican felicidad o placer incluyen comida? ¿De donde sacas la habilidad para manipular a las personas a tu alrededor, a tus mismos familiares, para convencerlos de que o ya comiste, o vas a comer, o que no te den de comer? Una persona con un trastorno alimenticio tiene que tener una fuerza de voluntad inigualable para dedicar todo su tiempo y sus pensamientos a algo tan complejo como la comida. Por qué si, en la mente de una persona con anorexia la comida es algo complejo.


Una persona con un trastorno de alimentación tiene que ser inteligente y audaz. Tal vez la gente piense que son personas tontas porque no tienen idea de lo que están haciendo con su salud y con su cuerpo, pero lo que la gente no sabe es que las personas con anorexia si lo saben, pero llega un momento en la enfermedad en la que todo eso ya no te importa. Las personas que padecen esta enfermedad necesitan un nivel de orden y exactitud con el que no todos cuentan.


Honestamente, la anorexia me parece una enfermedad con mucho sufrimiento. Entiendo perfectamente que cada enfermo se siente pésimo al momento de su enfermedad por más leve que sea; por ejemplo, por más que un paciente tenga un dolor de muela, en ese momento es el dolor más grande que ha sentido en su vida. Pero aclaro que escribo esto no para justificarme, no para causar lastima, es simplemente para expresar un punto de vista de alguien que lo vivió.


No hay solamente una razón por la cual digo que es una enfermedad con mucho sufrimiento, sino varias. No solo físicas, sino también mentales; y no sólo para el paciente, también para la gente que lo rodea. Por más que la gente piense que solo es dejar de comer y ya, no es así. Se sufre al saber que no puedes salir con tus amigos por miedo a lo que vas a comer con ellos, o a dónde irán, o a que te juzguen y te pregunten por qué no comes. Sufres cada mañana, porque es costumbre de alguien con anorexia el tener que pesarse cada mañana. Sufres al momento de ver qué tú madre está sufriendo, porque piensa que ella es la culpable de tu enfermedad. Se sufre cuando prefieres ir a hacer ejercicio en lugar de ir a una fiesta. Sufres al saber que nadie entiende lo que te está pasando. Y lo más importante sufres al tener una idea errónea de que necesitas ser perfecta y no lo eres.


Por otro lado, tengo que confesar que esta enfermedad me parece de alguna manera egoísta. Por que sí, estás tan enfocado en ti mismo que dejas de pensar en los demás. Hubo cierto punto en mi enfermedad en el que ya no me interesaba el sufrimiento de mi familia cuando veían mi autodestrucción. No me importaba tirar o regalar la comida, por más que sabía todo el trabajo de mis papás para alimentarme, o por más que sabía que del otro lado de la calle había alguien que no tenía que comer. Otro punto que me parece egoísta es que la gente que sabe que tienes una enfermedad, como tiene miedo a herir tus sentimientos o a decir algo fuera de lugar, hace todo para complacerte, la gente está a tu servicio, y eso a toda gente (o a la mayoría) le gusta, entonces cuando estás enfermo quieres que la gente te siga atendiendo.


Algo que me parece irritante, y me imagino que a todas las personas con este padecimiento igual, es que te pregunten si tienes hambre. Esa es una respuesta muy fácil de contestar: sí, si tengo hambre. Pero no, no voy a comer. Tu mente crea muchas maneras de negarte a ti mismo que estas hambriento. Este asunto de la mente me parece increíble, ya que la mente es increíblemente poderosa. Tu propia mente no deja que veas la realidad de las cosas. Es importante explicar que “la percepción es un proceso psicológico en tres fases: selección de sensaciones, interpretación de esas sensaciones y corrección de las mismas. Es decir, que lo que percibimos, muchas veces no es lo mismo que lo que hay, pues la percepción es un proceso en el que el aprendizaje, los valores, las creencias, entre otros tienen un papel fundamental.” Creo que este párrafo explica bien como, si tú a cada instante crees que estás gorda, eso es lo que tu mente creará como imagen visual.



En algún momento de mi enfermedad mi papa tuvo la valentía de preguntarme: oye, ¿y como te ves en el espejo? Está pregunta me pareció desagradable y desafiante, pero al mismo tiempo me pareció fascinante. Fue una pregunta que no pude contestar, y hasta la fecha no he sabido explicar del todo. ¿Como me veía? Pues me veía a mi misma, pero nunca satisfecha con lo que veía. Siempre encontraba una parte de mi cuerpo llena de grasa, una “lonja”. El que mi mente haya creado una distorsión no significa que me viera al espejo como una bola; yo lo veo más como una memoria, es decir, me veía tal y como era antes de bajar de peso. Es como si mi mente hubiera grabado la imagen de mi misma antes de bajar de peso y así se quedara, como si no pudiera registrar la imagen actual.


Algo que la gente no sabe, es que esto no solo tiene como fondo el sentirse gorda. No solo existe el “dejar de comer”, no es simplemente un “bajar de peso”. Tiene muchas otras causas que nadie imagina. La enfermedad viene de más atrás, como son problemas en la infancia, problemas familiares, problemas hormonales, e incluso herencia. Tengo que aclarar que no soy una persona que sabe expresar sus sentimientos, no me gusta llorar, ni decir lo que siento, pero si soy una persona que se enoja fácil. Esta es una de las causas por las que tengo está enfermedad, ya que al no expresar lo que sentía, todo lo canalizaba por medio de enojos o por medio de la comida. Una de las cosas de las que no me daba cuenta era que al no comer mi cuerpo se cansaba, y cuando el cuerpo está cansado tiende a ser fácilmente irritable. Entonces en lugar de que el canalizar mis problemas con la comida me ayudara, me perjudicaba más, ya que causaba una distorsión más grande de la que ya tenía y también me hacía enojar más, lo cual me causaba más problemas con mi familia. Es decir se volvía un ciclo, el estar enferma cada vez me volvía más enferma.


La rehabilitación para esta enfermedad es algo muy difícil a mi manera de verlo. Ya que de alguna manera necesitas ser obligada a controlar tu enfermedad. Digo “controlar” porque algo que aprendí es que una vez que tienes anorexia, siempre tendrás anorexia. Es decir, nunca voy a dejar de preocuparme por mi cuerpo ni por mi peso, el punto es saber controlar la enfermedad y sacar provecho de ella. Hacer de la anorexia algo que beneficie a tu salud y no la perjudique. Por ejemplo, si ya se que voy a estar pendiente de lo que como, al menos tendré una dieta balanceada en lugar de no comer. Pero para sacar todas estas conclusiones tienes que pasar por un proceso muy difícil, ya que cuando estás en el mayor punto de la enfermedad, estás desnutrida, y no tienes la energía suficiente para que tu cerebro procese esta información. Si no tienes los nutrientes necesarios, tu mente no puede llegar a la conclusión de que necesitas mejorar, de que lo que estás haciendo está mal, y mucho menos tiene la energía como para hacer un esfuerzo para mejorar. Es por eso que primero tuve que pasar por regaños y que me hicieran ver en lo que me había convertido, mi propio enemigo. Tuve que tomar vitaminas y calcio, ya que mis huesos se estaban descalcificando. Tuve que tomar antidepresivos, y esto no significa que una persona con desorden alimenticio este loca. Tuve que permanecer inmóvil dos meses esperando a re-nutrirme, y eso no es algo fácil ya que es repentino y ni siquiera tienes el tiempo de explicar por que desapareciste de la nada. Perdí mi menstruación por dos años, y eso no era lo que me entristecía. Lo que me entristecía era ver que mi mamá sufría al pensar que jamás iba a poder tener nietos. Y más que nada, lo más difícil fue salir de mi zona de confort, ya que cuando tienes una enfermedad de cierta magnitud, estás cómoda así cómo estás. Es decir, yo estaba cómoda con tener anorexia, no me imaginaba una vida sin ella, y el tener que reorganizar mi vida sin ella fue lo más difícil. El tener el deseo de salir de la enfermedad fue un gran desafío, todavía más que la rehabilitación.


Creo que el tener alguna enfermedad, no solo un trastorno de alimentación, hace que cuestiones muchas cosas, una de ellas es la religión. Y tal vez es una manera de lidiar con lo qué pasa, tal vez es una manera de justificarse o de encontrar una razón; pero yo llegue a preguntarme una buena cantidad de veces ¿por qué a mí?. Un buen amigo, que también sufría de una enfermedad grave, me dejo con una excelente frase de la cual logre responder un poco está pregunta. El siempre dijo: “Agradezco el haber tenido yo esta enfermedad y no alguien más de mi familia. Yo si tenía la fuerza para lidiar con ello, no imagino como mi hermana o mi papá hubieran reaccionado con una enfermedad así”. Con eso pude, de alguna manera, satisfacer mi pregunta: no todos tienen la fuerza como para superarla.


Hoy puedo decir que ya pase por todos estos difíciles procesos y que estoy controlada. Puedo decir que soy “normal”. Es por esto que me gustaría hacer consciencia en la gente, que no se burle y que no critique a las personas con un trastorno de alimentación, porque no saben por todo lo que una persona así está pasando. Es por eso que espero que esto ayude a las personas que pasan por lo mismo que yo pase a que se motiven a luchar, porque yo cada día lucho. Lucho por seguir adelante, luchó por mi salud física y mental. Lucho por ser feliz.


Anónimo


Referencias:


Miguel, R. M. (s/a) ¿Qué es la anorexia?. Saberpsicología. Obtenido de: http://saberpsicologia.com/articulos/anorexia/que-es-la-anorexia/6


APAI. (2016). El drama de la distorsión de la imagen corporal. Atención Psicológica. Obtenido de: https://www.apai-psicologos.com/distorsion-de-la-imagen-corporal-psicologa/


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